LA LÍNEA FINITA

La profesora Marta García de Castro Valdés nos va a presentar su último libro.

«La línea finita» reúne pensamientos de una persona en la tercera parte de su vida. Comienza cuando el protagonista se jubila y finaliza cuando asume que su tiempo se está agotando. Inevitablemente, la muerte le ronda y le hace mirar atrás.
Este relato, no autobiográfico, intenta describir la etapa en la que toda persona se cuestiona, si no lo ha hecho antes, el sentido de la vida en general y de su existencia en particular. Es inevitable pararse, observar, pensar, recordar y analizar quién eres y quién has sido.
A través de los cien monólogos, este hombre nos va contando lo que le pasa por la cabeza y por el alma ese día, a esa hora. Algo hace saltar un recuerdo, un pensamiento, un sentimiento y lo comparte con los lectores. Habla en primera persona dirigiéndose a los más cercanos, a aquellos que forman o han formado parte de su día a día. Su mujer es la interlocutora preferente. Sigue comentando con ella lo que piensa, lo que le sucede, después de muchos años de ausencia. Es un buen observador de su entorno y de sí mismo.
Los textos van acompañados de fotografías realizadas por mí. ¿Qué papel juegan en este libro? La fotografía, como la música, el baile o la pintura… son formas de expresión. En este libro constituyen un apoyo alegórico a lo que está escrito. La imagen que ilustra cada capítulo puede facilitar la verbalización del pensamiento que sugiere el texto. Hablar desahoga y libera de lo que oprime, entristece, preocupa, alegra, emociona… Envejecer no es fácil. Aceptar que estás envejeciendo, aún menos.
«La línea finita» no pretende mostrar un modelo de vida ni convertirse un compendio general sobre la vejez. Tampoco es una guía del duelo ni un libro de autoayuda en la soledad. Es un retrato concreto. La vida de las personas mayores nunca podría reducirse al relato de este hombre, felizmente casado, jubilado, padre de familia, viudo desconsolado, que sigue cumpliendo años y ve la vida pasar entre hijos, nietos y, cada vez menos coetáneos. Sus hermanos, cuñados, amigos, se están yendo. Él espera su momento con serenidad, sin prisa y con la desesperación relativa de la persona que ve su cuerpo ir a menos y su dependencia a más. Cada uno de nosotros tenemos o tendremos nuestra propia historia con monólogos irrepetibles, los compartamos o no.
La vida pasa. ¿O somos nosotros los que pasamos por la vida? No se vuelve atrás. Por mucho que te cuides, por joven que quieras parecer, gimnasios que amortices, dietas que te garanticen perpetuidad, el reloj sigue marcando las horas para todos. Mejor será mirar hacia delante y aprovechar el tiempo, sonriendo al pasado o recordando con tranquilidad.
No se puede conocer el día ni la hora. Cuando llegue, llegará y el mundo seguirá girando sin que estemos en él. La vida sigue, falte quien falte. «Todo el mundo se muere y nunca pasó nada», decía mi tía nonagenaria hablando con resignación de su miedo a la muerte.
¿Qué nos espera? Nadie nos lo ha contado. Mientras tanto sigamos en este mundo, que no se está tan mal.

Marta García de Castro Valdés (Avilés 1966). Profesora prejubilada de Educación Infantil dedica parte de su tiempo a la fotografía y la escritura. Ha publicado libros infantiles: el método de lectura “Leer en un clic” (Paraninfo 2013), “El día a día de Martín” (Autografía 2021) y “La línea quebrada”, un libro de fotografías y pensamientos sobre el cáncer (Universo de letras 2024).

29 de enero de 2026
19:00

Sede del Ateneo Jovellanos

Marta García de Castro Valdés