Es muy habitual que el paciente no siga el tratamiento farmacológico prescrito por el médico, entre otras causas, por olvidos, problemas de horarios, instrucciones confusas, cambios de hábitos, vacaciones, falta de motivación, inconsciencia ante la enfermedad etc. Y de poco sirve el enorme esfuerzo humano y económico empleados en conseguir, fármacos más eficaces, buscar las mejores evidencias sobre los tratamientos más efectivos y utilización más adecuada, según las características del paciente, si al final éste último no toma los medicamentos o los toma incorrectamente;, es el incumplimiento terapéutico, que se manifiesta por medio del sufrimiento innecesario, del retraso de la mejora física o psíquica e incluso por la muerte prematura.
Los medicamentos, están diseñados para ser administrados durante un determinado periodo de tiempo o para toda la vida, a la dosis recomendada, siguiendo una determinada pauta, que permita obtener concentraciones optimas de medicamento en sangre y disminuya en lo posible los inconvenientes de los efectos secundarios.
Para un correcto cumplimiento, el paciente ha de estar motivado, a seguir su tratamiento y debe saber utilizar correctamente la medicación prescrita. Se ha demostrado que cuando el paciente está bien informado de su medicación y de los posibles efectos secundarios, se consigue más seguridad y efectividad del tratamiento. El tiempo invertido en la educación del paciente da lugar a una disminución de los errores de la medicación y hospitalizaciones según han manifestado en varios estudios.
La Organización Mundial de la Salud considera necesario dedicar más recursos a la formación de los médicos, farmacéuticos y enfermería en el manejo de la adherencia a los tratamientos farmacológicos, ya que la información no es suficiente si no se produce una educación, una motivación en el paciente.
No atender los problemas del cumplimiento terapéutico es un error político por omisión que causa daños al paciente y al propio Sistema Nacional de Salud.
Álvaro Domínguez-Gil Hurlé es Perito Industrial Mecánico, Doctor en Farmacia y Especialista en Farmacia Hospitalaria. Fue profesor en la Facultad de Farmacia de Santiago de Compostela y de Salamanca, también en la Escuela de Enfermeras de Gijón y titular de una Oficina de Farmacia en Gijón durante más de veinte años. Tiene numerosas publicaciones en revistas especializadas y varios premios por su labor científica y divulgativa sobre la importancia de los medicamentos en los tratamientos.
Salón de Actos de la Escuela de Comercio
Álvaro Domínguez-Gil Hurlé