A lo largo de este ciclo se proyectarán películas de personalidades cinematográficas importantes en la historia del cine español, como son: Ana Mariscal, la primera mujer directora de cine en dirigir después de la Guerra civil española; Florián Rey, con sus remakes del cine silente al sonoro; los directores más veteranos como José Antonio Nieves Conde o José Luis Sáenz de Heredia; directores como Ignacio F. Iquino que se atrevieron a explorar géneros nunca antes vistos en España; personalidades internacionales que fueron capaces de sobrevivir a las consecuencias que trajo la guerra, como Edgar Neville; o jóvenes directores que apostaron por un nuevo cine, sobre todo
a partir de las Conversaciones de Salamanca, como Antonio Bardem, José Luis García Berlanga, Fernando Fernán Gómez o Carlos Saura.
Este ciclo, además, ayudará a explicar la diferenciación entre el cine de temática social y realista que se hacía en el resto de Europa, incluso en los años 30 en Estados Unidos, y por qué no se debe agrupar estas cintas bajo el paraguas de un neorrealismo español.
En esta sesión disfrutaremos de la película : El último caballo (1950), de Edgar Neville.
El último caballo (1950), escrita y dirigida por Edgar Neville, nos narra una historia que gira en torno a la amistad entre un joven soldado, interpretado por Fernando Fernán Gómez, y su compañero durante la instrucción militar, su caballo Bucéfalo. Al finalizar su servicio, el protagonista decide quedarse con el animal, al que intenta mantener en un entorno urbano cada vez más dominado por los automóviles y la modernidad mecánica. Esta convivencia imposible entre el hombre, el animal y la ciudad se convierte en una metáfora de la pérdida de valores tradicionales ante el avance de la tecnología.
La película, rodada en los exteriores naturales de Madrid, ofrece además un valioso retrato de la ciudad en los años cincuenta. Las calles, avenidas y edificios madrileños no son simples decorados, sino parte esencial del relato, mostrando el contraste entre lo antiguo y lo nuevo, entre la vida sencilla y la modernización acelerada de la posguerra.
Desde una lectura contemporánea, la obra de Neville puede considerarse un manifiesto ecologista adelantado a su tiempo, denunciando el desplazamiento de los animales por la tracción mecánica y abogando, de forma simbólica, por la convivencia entre el progreso y el respeto por la naturaleza.
El personaje interpretado por Fernán Gómez encarna una figura quijotesca, soñadora y algo anacrónica, que lucha contra el curso inevitable del progreso. Junto a él destaca Conchita Montes, una actriz fundamental del cine español de los años cuarenta y cincuenta, y figura clave en la obra de su pareja, Edgar Neville, que aporta ese toque de equilibrio, ironía y modernidad a la película.
Por último, conviene subrayar la personalidad de Edgar Neville, uno de los directores más singulares del cine español. Procedente de una familia aristocrática y con estrechas conexiones con el mundo de Hollywood —donde entabló amistad con artistas como Charles Chaplin o Douglas Fairbanks—, Neville logró combinar la elegancia del cine internacional con el humor y la sensibilidad costumbrista española.
De esta forma, El último caballo se convierte en una película entrañable, poética y lúcida, que combina humor, crítica social y melancolía. A través de la historia de un hombre y su caballo, Neville ofrece una mirada profundamente humana que sigue resultando actual y conmovedora.

Sede del Ateneo Jovellanos
Juan Canteli Maza
