Crónica del acto publicada en el diario La Nueva España por Andrés Menéndez:
En busca de los secretos de Quini: «Logró algo mejor que ser admirado: ser querido»
El Ateneo Jovellanos acoge una conferencia de Igor Paskual y Rafa Quirós, colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, que recorre la vida del Brujo para explicar una admiración que trasciende sus goles, los clubes y varias generaciones.
«¿Qué es lo que hace que todo el mundo hable bien de Quini?». Igor Paskual lanzó la pregunta en el Ateneo Jovellanos y dejó planteado desde el primer momento el verdadero sentido de una conferencia que, durante cerca de una hora, recorrió la vida de Enrique Castro Quini desde un lugar distinto al habitual. No se trataba tanto de repasar al delantero, sus goles o sus temporadas, sino de intentar explicar al hombre que había detrás del futbolista y por qué, tantos años después, continúa existiendo una admiración tan profunda hacia él. Paskual acabaría encontrando una respuesta sencilla para esa pregunta, una frase que resume buena parte de su exposición: «Si algo tiene es que hay algo mejor que ser admirado, que es ser querido». Entre esas dos ideas se movió una charla titulada «Quini, el héroe de la frontera», con el salón completamente lleno y el músico y escritor apoyándose en una sucesión de diapositivas con imágenes de diferentes momentos de la vida del Brujo. Entre el público estaban Guille Rosas, actual capitán del Sporting, el periodista Rodrigo Fáez y las leyendas sportinguistas Ciriaco Cano y Gerardo Ruiz, entre otros. Quini habría cumplido 77 años el miércoles y esa fecha sirvió como motivo para una celebración que tuvo mucho más de homenaje personal.
La presentación había corrido a cargo del periodista Rafael Quirós, colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, que quiso advertir desde el principio de la dificultad de presentar a alguien que, en realidad, forma parte de la memoria colectiva. «Venía pensando en cómo presentar a alguien que no necesita presentación». Quirós habló desde el sentimiento de pertenencia: «Igor y yo somos de Quini, de Enrique Castro, Quini, como quedó escrito en un libro muy emocionante: ‘Yo soy de Quini’». Y definió la dimensión de una vida que, por sí sola, parece inabarcable: «Su vida es un anecdotario del tamaño de una enciclopedia. Daría para bastante más de un libro. Hay historias que dibujan una figura irrepetible». El periodista recordó que se conocen «mil historias de Quini», aunque quizá no siempre se había tenido la oportunidad de escucharle hablar específicamente de fútbol: «Conocimos mil historias de Quini, pero quizá no tuvimos la ocasión de escucharle hablar del fútbol». También habló de su relación con el Sporting y del peso que tuvo su figura dentro del club: «Lamento entre comillas el haberle dejado del club, para el club era un salvoconducto. El club se benefició de la inmensa popularidad del Brujo». Quirós dejó finalmente una imagen personal: «A mí me habría gustado que Quini hubiese sido el jefe de estudios», antes de dar paso a Paskual, uno de sus ídolos de la música, para hablar de otro de sus grandes ídolos, esta vez del fútbol.
El secreto de Quini: estar en todas partes sin dejar de ser él mismo
Paskual comenzó recordando precisamente el motivo de la celebración: «Quini habría cumplido el miércoles 77 años, por eso hacemos esta celebración…». Pero enseguida se alejó de la conmemoración convencional para hacerse una pregunta que acabaría vertebrando toda la exposición: «¿Qué es lo que hace que todo el mundo hable bien de Quini? Los mayores aplausos los recibió cuando era jugador y de gente que no le vio jugar. Eso es algo muy raro. Ese tono de admiración que despierta no lo he visto en ningún sitio». La búsqueda de una explicación le llevó a preguntarse «¿por qué sucede esto? ¿Qué es lo que hacía que Quini fuera Quini? ¿Por qué tiene ese aura, ahora que sirve tanto aura?». Y encontró parte de la respuesta mirando al fútbol actual: «Luego pensé en los derroteros actuales del mundo del fútbol. En un mundo donde tendemos a polarizar, cómo ha sido capaz de estar en todas las partes sin renunciar a su forma de ser. Por eso le llamamos el héroe en la frontera». La frontera de Paskual no era una frontera geográfica, sino humana: la capacidad de Quini para estar en lugares distintos, representar cosas distintas y seguir siendo reconocible por una misma manera de comportarse.
«Quini representa el triunfo del bien. Quini no deja tierra quemada. Por eso le llamo el héroe», explicó Paskual, que definió al Brujo como «una suerte de anomalía». «No hay ningún jugador que tenga lo que tenía Quini. Podría ser tu padre». Esa cercanía, esa sensación de familiaridad, era precisamente una de las claves de su figura. «En el mundo del rock todo lo que parezca tu padre es el enemigo, un antiídolo. Quini tenía una presencia muy cercana. Estaba en muchos sitios a la vez. Es una brecha en el tiempo». Y ahí aparecía una de las contradicciones que más interesaban al músico: Quini había sido un deportista de élite y, por tanto, necesariamente competitivo, pero su competitividad parecía funcionar de otra manera. «El deportista de élite se caracteriza por una competitividad extrema. Quini la tenía. Pero de otra manera».
Las fotografías proyectadas iban acompañando ese retrato humano. Una imagen conducía a otra historia y cada historia servía para explicar una parte de aquel personaje. También su relación con Asturias, porque Paskual quiso reivindicar que Quini nunca fue exclusivamente de una ciudad: «Quini no se adscribe a ninguna localidad asturiana. Nace en Oviedo, se cría en Avilés y se hace leyenda en Gijón. Él se sentía realmente asturiano, pero no de una localidad única». Era otra manera de entender esa «frontera»: Quini no necesitaba elegir un único territorio para sentirse parte de él. Su identidad era más amplia.
La exposición se adentró después en una faceta todavía más personal. Paskual quiso explicar la manera de entender la existencia que atribuía a Quini y recurrió incluso a Nietzsche: «Él tenía una forma de vida casi nietzscheana. Tiene que ver con el concepto de la vida de Nietzsche. Una aceptación no resignada ni nada conformista. Entendía que la vida tiene complejidades y es azarosa». De esa aceptación del azar nacía, según Paskual, un enorme sentido de la gratitud: «La cuestión de que la vida es azarosa hace que tenga un sentido de la gratitud muy grande». Y ahí introdujo una frase que conectaba aquella idea con su propia trayectoria: «¡Yo pude no ser guitarrista de Loquillo!».
El recorrido por la vida de Quini también pasó por Barcelona, aunque incluso cuando Paskual habló de una de las grandes decisiones deportivas de su carrera lo hizo desde el punto de vista de la personalidad. «Solamente Quini es capaz de expresar su deseo de marcharse a un equipo más grande, como es el Barcelona. Él declara públicamente que quiere irse al Barcelona. Obviamente son palabras que no sientan bien al aficionado». Quini quería marcharse y lo dijo públicamente en una época en la que existía el derecho de retención. Pero, según Paskual, ni siquiera aquella decisión fue capaz de romper el vínculo con el aficionado: «Cuando llega al Barcelona declara: ‘Tenía que haber venido cuatro años antes’. De aquella existía el derecho de retención. A Quini no le pasó factura: respondía con goles, pero con una suerte de bonhomía y carisma…». De nuevo aparecía la palabra que atraviesa buena parte de su interpretación de Quini: bonhomía.
Paskual se detuvo especialmente en esa cualidad mientras mostraba una imagen del Brujo con la camiseta del Oviedo. No hacía falta que la fotografía perteneciera al Sporting para hablar de Quini. Precisamente esa era la idea. «Incluso con pinta de padre, de señor. Tenía carisma. Tenía algo que te atrapaba. Era un tipo que te hacía quererlo: no era estético, pero tenía algo que te atrapa». No hablaba del delantero perfecto ni del icono construido alrededor de una imagen determinada. Hablaba de alguien cuya fuerza estaba precisamente en la cercanía, en la capacidad de generar afecto. Y ahí volvió a aparecer una palabra fundamental: «Tenía empatía».
La empatía y el perdón que explican al hombre detrás del futbolista
La empatía, para Paskual, no era una característica abstracta. Estaba presente en algunos de los episodios más importantes de la vida de Quini. También en el secuestro que marcó su trayectoria personal. «Se puso al lado de sus secuestradores, a los que les perdonó una indemnización millonaria. Renunció a su indemnización». Paskual subrayó la dimensión de aquel gesto desde una perspectiva especialmente humana: «Es una generosidad que solo se le puede pedir a un héroe o a un apóstol. Hablando de un tipo que después tuvo sus problemas económicos». Y quiso dejar claro que aquella capacidad de ponerse en el lugar del otro no apareció después del fútbol, sino que también estaba presente en el terreno de juego: «Esa empatía también la tenía como jugador. Se ponía a veces en la cabeza del portero, porque a veces él estaba en ese lugar. Tenía empatía con todos».
Así fue avanzando la exposición: de la camiseta a la persona, de los goles al carácter, del ídolo al hombre. Paskual utilizó las imágenes para reconstruir la trayectoria de Quini, pero cada fotografía terminaba llevando a un territorio más humano. La Asturias de Oviedo, Avilés y Gijón; el Sporting; Barcelona; la selección; las decisiones difíciles; los momentos más dolorosos; la capacidad de perdonar; la cercanía con los demás. Todo formaba parte de un mismo relato, el de un futbolista cuya dimensión, según Paskual, no se puede entender únicamente desde lo que hizo sobre el césped.
Por eso la pregunta inicial seguía flotando al final de la conferencia. ¿Por qué sigue siendo tan querido alguien a quien muchos de los que le recuerdan ni siquiera vieron jugar? La respuesta de Paskual había aparecido antes, casi como una declaración de principios, pero adquirió todo su sentido después de recorrer aquella vida: «Si algo tiene es que hay algo mejor que ser admirado, que es ser querido».
Después de aproximadamente una hora llegó el turno de preguntas y el encuentro se prolongó con un salón todavía lleno. Quedaba la sensación de haber hablado de fútbol sin que el fútbol fuese realmente lo más importante.
Noticia sobre el acto publicada en el diario El Comercio
Entrevista publicada en el diario El Comercio



